Vanesa Orieta: “La inseguridad también es la violencia institucional y la represión estatal”

Vanesa Orieta, militante y hermana de Luciano Arruga, un joven de 16 años desaparecido desde enero del 2009, y visto por última vez en el ex destacamento policial de Lomas del Mirador, La Matanza. 5 años y 8 meses después de su desaparición aparecieron los restos de su cuerpo. Había sido enterrado como NN en un cementerio de la Ciudad de Buenos Aires. Así de brutal la impunidad de un Estado responsable en la desaparición de personas y en el gatillo fácil de tantos pibes y pibas humildes. El Domingo pasado, Vanesa conversó junto a la activista Florencia Guimaraes en su ciclo de entrevistas “Diálogos necesarios” para Revista Sudestada. 

En La Matanza está todo empapelado con propagandas que informan: “700 nuevos gendarmes, 1000 cámaras más de seguridad”. ¿Qué pensamientos te trae cuando ves estos carteles?
No hay carteles que hablen de otra cosa. No hay propaganda política que hable de, por ejemplo, cómo se va a incorporar a un trabajo digno a les jóvenes, a las travestis y trans. No se habla de cuáles son los proyectos para que todas las personas podamos tener una vivienda digna y no tener que andar arriando y peleando por una porción de tierra. Eso no aparece en ninguna pancarta en La Matanza. Lo que sí aparece es la nueva cantidad de patrulleros.
Hay un cartel en la zona de Haedo que dice: “Gracias al municipio de La Matanza por las cámaras”. Ésta es la política que venimos tolerando hace mucho tiempo y éstas son las denuncias que venimos haciendo también hace tiempo en cuanto a cómo se destina el presupuesto a una problemática de seguridad. Para nosotros son muchas otras cosas que involucran a la inseguridad y que tienen que ver con violencias institucionales y represiones estatales que las personas sufren a diario. Proponemos que parte de ese presupuesto se destine a salud, educación y una vivienda digna. 
La realidad es que hace tiempo nos vienen metiendo la agenda política de un sector privilegiado que tiene llegada y posibilidad, que exige que la seguridad vaya de la mano de un sistema más represivo, de más mano dura que controle y discipline. Y más allá de lo que vamos logrando visibilizar con la organización y la lucha, nos encontramos una sociedad insensible ante eso que está sucediendo. 

Pensando en esto que planteas de los sectores privilegiados y en contraposición con la realidad que se vive en el Conurbano ¿Cómo llevás vos desde lo personal, desde tu cotidiano en el barrio, este tipo de discursos de derecha?
Y la verdad yo lo llevo más allá, digo ¿Qué democracia estamos construyendo? Porque estamos naturalizando estos discursos represivos y se nos van colando día a día con más pancartas que las vemos colgadas y parecen tonterías, pero que hacen del día a día de una política que cada vez se planta con más fuerza. No tiene que ver sólo con el discurso de la derecha: es el discurso de los gobiernos de derecha y progresistas, y en la realidad siguen teniendo una mirada sobre la seguridad, inclinada a encontrar disciplinamiento.
Tenemos que dar una batalla ahí. Porque para que haya seguridad es necesario crear otras políticas que tiendan a disminuir el dolor y el sufrimiento de la gente. Porque gran parte de nuestra población sufre. Sufren a diario la falta de derechos y las violencias de todo tipo. Lo miro y me da bronca, me dan ganas de muchas otras acciones.
Tenemos que poder, como sociedad, romper con esto. Decir acá estamos y queremos construir otra democracia. 

Mirá la entrevista completa en nuestra cuenta de Instagram @sudestadarevista.

Compartí en tus redes favoritas

Leer anterior

Cometierra: la concentración del lenguaje

Leer siguiente

Norita Cortiñas: “Tenemos que vencer”