Vicente Zito Lema: el último poeta

Durante la madrugada de hoy, recibimos la triste noticia sobre la muerte de nuestro querido Vicente. A los 83 años, y después de pelear contra una enfermedad monstruosa, dejó este plano quien supo con su pluma registrar y combatir las injusticias de un sistema perverso. Fundador de una gran cantidad de revistas políticas y sociales, escritor e intelectual clave dentro de la psicología social y el periodismo, Vicente Zito Lema dejó un legado y una huella que se vuelven imborrables. Desde Editorial Sudestada, queremos recordarlo y comprometernos a que, en cada rincón del mundo, nadie olvide a este hombre, al último gran poeta.

Por Natalia Bericat

La poesía puede más que la muerte, decía siempre Vicente. Los versos como armas indestructibles contra los verdugos y contra este sistema Capitalista que nos quiere empobrecidos, humillados y de rodillas. Toda una vida militante y comprometida para batallar las injusticas. Un camino revolucionario en búsqueda de la belleza, ese material inasible que solos los poetas pueden tener en sus manos durante un instante y que los vuelve indestructibles. Amigo y compañero de los mejores: Paco Urondo, Eduardo Galeano, Julio Cortázar, Juan Gelman, Rodolfo Walsh y tantos otros con los que compartió hoja y lápiz pero también celdas y exilios. Ya no quedarán hombres en este mundo con el coraje de quienes nos marcaron el camino y él es uno de ellos. Ojalá la historia fuera por un instante contada por los vencidos, por los fusilados, para que sea justo y necesario, como él repetía constantemente, narrar las historias de esos que fueron blanco del poder. Ojalá que la historia sea un lienzo donde podamos leer la sangre derramada que todavía late en la poesía de los nuestros.

Vicente fue protagonista de todas sus épocas. No solo entendió las décadas de lucha, no solo entendió la muerte de Darío Santillán como una expresión de violencia del sistema hace veinte años, sino que, en el presente, supo comprender que las cosas habían cambiado. Es así como decide que la protagonista de su última obra de teatro Querida Patria: o el fusilamiento del general Valle sea una travesti. Naty Menstrual encarna en esta obra el papel del verdugo que fusila porque hubo un hombre que entendió el respirar de su tiempo. El que escribe deberá leer su presente para no quedar condenado a los vaivenes de la historia. Una claridad absoluta. Un hombre irreverente que se la jugó hasta su último respiro. Un verdadero revolucionario.

¿Temen los poetas a la muerte? nos preguntamos. El tema de la muerte atraviesa de lado a lado la obra completa de Vicente. Es que la muerte le ha estado rondando siempre. Es que la muerte y los fusiles nos siguen apuntando a diario cuando la pobreza y las injusticias se multiplican en cada barrio y en cada rincón del territorio. La muerte y ese más allá desconocido que sabemos que no se parece a ese Paraíso Celestial que nos prometieron a cambio de migajas que se caen de una mesa repleta de excesos. El lujo es vulgaridad, dijo el Indio y entendimos que no hay mercancía que nos saque de la miseria en que nos han enterrado.
La muerte es mentira, decía Eduardo Galeano. ¡Y cómo no va a ser mentira si todavía se escucha un corazón que bombea versos y plegarias! Elegimos creer que la poesía puede vencerlo todo. Que escribimos para trascender esa materialidad que nos tiene presos y nos oprime. Elegimos vencer al odio con amor como hizo Antígona hace siglos ante el tirano Creonte. Elegimos seguir leyendo a los nuestros hasta ensordecer a los necios que nos venden espejitos de colores en un paisaje donde todo es ruinas.

Una biografía no es solo la vida de un hombre. La de Vicente Zito Lema es la propia y la colectiva. Es la suya, la de su compañera Regine, la de sus compañeros de teatro, la de sus alumnos en sus clases, la de sus compañeros de los 70´, la de las infancias en los barrios, la de todas y todos nosotros. Es un camino donde, como relámpagos en la noche, centellean pedacitos de belleza y poesía, voces y cantos que nos pertenecen hasta la eternidad.
Hoy se nos fue el último poeta, el imprescindible, el valioso, el del corazón de hierro. Vicente fue y será el escritor que incomoda y nos vuelve consientes de lo que nos rodea. La muerte no es el pecado de la vida. El pecado de la vida es la pobreza, donde vuelven a escucharse, sin respuestas, las palabras de la muerte y el silencio de los muertos, en un desierto que desconoce la resurrección, escribió el poeta. El futuro amanecerá distinto pero con el mismo aroma que guardan los versos de quien, lejos de morir, sigue naciendo todos los días y se convierte en soplo de poesía.

VALIÓ LA PENA
Valió la pena haber nacido
Para seguir naciendo
En el ángel del rocío
Que anuncia la mañana…
Seguir naciendo / sobre la tierra sagrada / en cada 
enjambre de lirios al pie del camino…
En la palabra que es alma y fuego
de todo lo vivo
y nos vuelve humanos… soplo de poesía…
Seguir naciendo en la música / la pura luz
que ahuyenta el infierno
aunque ayer mismo fue oscuro
apenas triste silencio / pesadumbre
que amenazó infinito… sin serlo…
Ah música… Que despierta el alba de la noche
Ah palabra… Que interroga la noche de los días…
¿Valió la pena haber nacido
y navegando contra viento y marea
aún sin barco, sin cielo, sin puerto, sin dioses
ni destino… ya escrito en la piedra…?
A la hora de los lobos… / cuando la soledad cruje 
la última verdad / el rostro ante el espejo
es saber que el viaje fue dicha / y el instante fugaz
amaneció eterno…

                   Vicente Zito Lema

*Poesía inédita de su último libro “El ultraje de los Dioses: el crimen de la pobreza y la belleza espantada” (Editorial Sudestada)

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