Violencia machista: un Plan de Acción para abordarla

El presidente Alberto Fernández junto a la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, anunciaron el 3 de julio el “Plan Nacional contra las Violencias por Motivos de Género”. Este se llevará a cabo entre los años 2020 y 2022 y establece tres ejes centrales: la autonomía económica de las personas en situación de violencia, el abordaje de las violencias extremas, y la dimensión cultural y estructural de la problemática. ¿Es suficiente?

Por: Carla Elena

La propuesta sostiene un abordaje integral, interseccional y multidisciplinario de las violencias y apunta a las distintas aristas de la problemática en lugar de abarcar solamente la emergencia individual de cada caso. Además, tiene por objetivo la ampliación de políticas de reparación para familiares o integrantes del círculo de confianza de las víctimas, prevé la creación de centros de abordaje integral de las violencias por razones de género en las provincias y propone un conjunto de acciones de prevención fundadas en un sistema de alertas tempranas que apunta a actuar a tiempo en las situaciones de violencia. 

En este sentido el 21 de julio se oficializó la creación del “Programa Articular”. La resolución firmada por Alcorta se dio en el marco del “Plan Nacional contra las Violencias por Motivos de Género” anunciado por el Presidente días atrás el cual incluye 27 medidas y 144 acciones que se pondrán en práctica desde 46 organismos nacionales. 

El primer eje de Plan es apoyar a través de una prestación económica a las organizaciones de la sociedad civil en la formulación e implementación de proyectos en ámbitos comunitarios vinculados con las violencias por motivos de género; prevención de las violencias por razones de género, asistencia a personas en situación de violencia, promoción y el fortalecimiento del acceso a la justicia; protección de personas en situación de violencia y proyectos con enfoque interseccional dirigidos a grupos específicos en situación de vulnerabilidad y de violencia entre otros.

Las organizaciones recibirán un monto de hasta 300 mil pesos para la formulación del proyecto, el cual deberá tener una duración de entre cuatro y ocho meses. De esta manera se intenta y busca consolidar las redes de articulación entre el Estado y las organizaciones sociales para fortalecer y fomentar el abordaje integral de las políticas vinculadas con las violencias por motivos de género, igualdad y diversidad.

Desde el Ministerio, donde hoy existe una secretaría específica para tratar la violencia contra las mujeres, manifestaron que para poder bajar los índices de femicidios se necesitan políticas públicas de prevención, de acceso a la justicia y de atención integral que sean eficaces pero, sobre todo, un enorme cambio cultural a largo plazo.

Betiana Cabrera Fasolis, dirigente de la Organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá) comentó: “Esta situación de aislamiento obligatorio hace que muchas mujeres estén recluidas con sus agresores. Además, hay muchas que se pueden ver impedidas de buscar ayuda”. 

¿Qué es lo que le sucede al agresor ante el “Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio” en este sistema patriarcal donde el macho se siente amo, señor y dueño de los cuerpos de las mujeres? Una de las posibles miradas que surge es la resistencia y frustración que el hombre padece ante la imposibilidad de mostrarse como patriarca y proveedor en este modelo que ahí lo ha ubicado durante décadas. Su autoestima herida lo lleva a un estado de malestar generándole un inmenso grado de violencia que luego descarga sobre sus víctimas.

Días atrás la antropóloga y experta en la temática Rita Segato mencionó: “Esta modernidad también llevó a una mayor ruptura de los lazos comunitarios, donde el contrato social se vuelve ineficaz para controlar el abuso de género derivado de un pensamiento regido por el estatus. En las situaciones de masculinidad fragilizada, o puesta en cuestión, se vuelve más agresivo. En este contexto, hoy más que nunca hay que fortalecer los lazos comunitarios y solidarizarse con quien esté pasando una situación de maltrato.”

La pandemia y el aislamiento 

Socialmente es un momento muy particular donde lo fundamental es el cuidado propio y del otro, generar redes vinculares de sostén, confianza, sororidad y contención para que “Ni una menos” no sea un lema y cántico sino una realidad. Se trata de forjar un cambio cultural, de modificar conductas, de educar, de deconstruir para que el dominio del patriarca sobre las mujeres tenga un límite y comprenda que ellas no son propiedad de nadie, ni objeto de explotación alguna.

Esta no es una cuestión de características físicas ni de elección de vestuario, esto se trata de un sistema que conlleva años y que ha penetrado en las culturas y educación desde la cuna. El varón violento no necesita ampararse en el anonimato para matar, entiende al femicidio como un mensaje aleccionador para las mujeres sobre las que siente que tiene el poder absoluto. 

Es importante resaltar que una de las excepciones al decreto del “Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio” está relacionado con la factibilidad de realizar una denuncia, en este caso la mujer puede salir a la calle ya que es una situación de fuerza mayor. 

Carla Elena. Psicóloga Social. Diplomada en “Violencia Familiar y Género”. “Derecho de Niñez y Adolescencia”. “Discapacidad”. Posgraduada en “Educación Sexual Integral: Desafíos de la implementación en el ámbito educativo y comunitario”. “Despatologización de las Diferencias”. Miembro de Forum Infancias. Docente. @Carla_DFederica. Instagram: carlaelena5

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