Zulma espera sola

Sobre los reiterados ataques a Zulma Lobato y la responsabilidad de los medios de comunicación.

Zulma Lobato el domingo a la noche en la localidad de Murno sufrió un robo y una violenta golpiza por parte de dos jóvenes que la interceptaron cuando estaba yendo a hacer unas compras. El ataque duró 20 minutos y su vida estuvo en riesgo hasta que llegó la policía bonaerense. Según cuenta la víctima, los asaltantes le decían: “Danos todos los dólares porque vos tenés mucha plata. Sos Zulma Lobato y tenés mucha plata”.

La imagen de Zulma, echada en el piso, en completa soledad y dolorida por los golpes recibidos resulta paradigmática por muchas cuestiones. En primer lugar, no es la primera vez que Lobato recibe este tipo de ataques, año tras año estas demostraciones transodiantes se repiten. En cuarentena ya recibió otro robo el 27 de marzo. La violencia y la agresividad que descargan en el cuerpo de Zulma está normalizada. Ella hace tiempo denuncia cómo la llaman para hacerle bromas, cómo la convocan para eventos privados en direcciones falsas y la hacen gastar en viáticos sin considerar que atraviesa una situación económica crítica. ¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación ante esta situación? La imagen de Lobato fue utilizada durante años para hacer el ridículo en la televisión argentina y así fomentar, poco a poco, el transodio que hoy no le permiten a Zulma caminar por las calles de su barrio con tranquilidad.

El canal Crónica fue el principal medio que operó para que esto suceda, pero la prensa en general la trató de “el” travesti, evidencio su nombre “real” al mismo tiempo que ridiculizó sus diferentes apariencias. Se burlaron de ella desde Martin Bossi, hasta Silvia Zuler y el nefasto personaje de “amigacho” cuando, en pleno vivo, le sacó la peluca que usaba Zulma como parte de su identidad. Burlarse de Zulma es burlarse del colectivo travesti/trans que sufren día a día en sus cuerpos, en las calles y en sus vidas esta violencia que en los medios se fogonea y no se combate. La sociedad que se ríe de estas personas es tan cómplice de la violencia ejercida sobre Zulma como lo son medios que vulneran sus derechos y los odiadores que la atacan en la calle.

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