La mafia policial presiona en la Quinta de Olivos

Patrulleros y agentes de la Policía Bonaerense rodearon la Quinta de Olivos. A través de una práctica mafiosa, extorsionan al poder político y exigen impunidad y mejoras salariales.

Por Revista Sudestada

Todo muy normal: el aparato de la Policía de la Provincia de Buenos Aires desplegado alrededor de la Quinta Presidencial de Olivos. Extorsión, chantaje, apretada, lo que hace la mafia policial tiene varios nombres, pero también es un “vuelto”: cuando el poder político se apoya en el aparato corrupto y asesino de la policía para gestionar, la policía exige una respuesta acorde: quieren impunidad, quieren mejores salarios, quieren preservar a sus cuadros sediciosos, quieren imponer condiciones, quieren marcar la cancha.

“¿Quieren a la Policía para enviarle un mensaje a la tribuna derechista? Entonces paguen”, eso dice la mafia uniformada. La Bonaerense, ya se ha dicho, es el aparato delictivo más organizado y poderoso del país: no se entiende la lógica del Gatillo Fácil, las zonas liberadas y los abusos cotidianos en los barrios sin el vínculo estrecho con el narcotráfico, las redes de trata, el juego clandestino. Esa mafia policial autónoma hoy pisa fuerte, hoy pega un golpe en la mesa y hasta amenaza a las instituciones.

Más temprano, un agente de nombre Oscar se había subido a una antena en Puente 12, partido de La Matanza, armado con el arma reglamentaria en la cintura y había amenazado con tirarse durante más de una hora. Al final, no se tiró, pero concentró la atención mediática de los canales de noticias. La puesta en escena fue perfecta: el policía se victimiza de frente a Crónica TV y TN, y todo el país siguió con atención el absurdo de Oscar. La protesta policial da para todo, incluso para montar una escena teatral para las cámaras.

Que decenas de patrulleros rodeen la residencia del Presidente es algo más que un símbolo: es la confirmación de un entramado atravesado por la corrupción, que no está dispuesto a rendirle cuentas a nadie, que gana el respaldo de políticos opositores y oficialistas pero que tiene su propio plan. Aunque todavía carece de plataforma política, amenaza: “Cuidado que somos 92 mil personas armadas”, “Cuidado que tenemos de rehén a toda la casta política”, “Cuidado que podemos dar un paso más al frente y empezar a debatir un plan de acción”.

Mientras trabajadores de la salud no son escuchados por las autoridades, hoy la Bonaerense quiebra la institucionalidad con un evidente mensaje mafioso: “Ceden a todas nuestras exigencias o tenemos la Quinta de Olivos rodeada”.

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