Violeta Vázquez: “La lactancia es parte del ciclo reproductivo y sexual”

No existe un instructivo para ser buena madre o buen padre. Lxs hijxs no llegan con el pan ni con indicaciones bajo el brazo. ¿Cómo se da la teta? ¿Qué sentimientos se ponen en juego? La lactancia es política en una sociedad que la promueve pero no brinda las herramientas suficientes para llevarla adelante. En esta entrevista, la puericultora Violeta Vázquez conversa con Sudestada en un vivo de Instagram para reflexionar sobre las nuevas maneras de atravesar una etapa tan trascendental para los cuerpos gestantes.

Por: Micaela Arbio Grattone
Ilustración de portada: Emilia Cuevas

La puericultura irrumpió en su vida a partir de una maternidad temprana con la que se encontró a los 21 años. Sin esperarlo, la joven rosarina se topó con el feminismo y el deseo de armar tribu con mujeres que la acompañen en ese momento de su vida tan complejo. Así fue que construyó grupos de crianza, cuando casi no existían espacios para decir lo indecible, para conectar con las emociones maternas y confirmar que nada de lo que sentía estaba mal.  Actualmente, Violeta Vázquez es directora de la Escuela de Formación Profesional en Puericultura y Familia “Panza y Crianza” y creadora del método Biodecodificación Rizoma. Además, escribió varios libros en esa línea: Dar la teta (2014); Basta de repetir la historia familiar (2015); Ser un salto en el vacío. Manual de Biodecodificación Rizoma (2016); Leona (2017); Todo lo que soy capaz de (no) decir (2018); Ensambladas, todo tipo de familias (2019) y Leche de madre, su último libro.

¿De qué se trata la carrera de puericultora? 

La puericultura es una profesión que en su mayoría es ejercida por mujeres, pero también puede ser desarrollada por varones. Generalmente es una carrera que está altamente feminizada, al igual que la mayoría de las tareas de cuidados. Necesitamos que se empiece a reivindicar porque, nuevamente, es una tarea precarizada de mujeres que cuidan de otras mujeres. Una puericultora hace foco en todo lo que abarca desde la gestación hasta el destete de un niñx y, a veces, también los primeros años de la escolaridad. En caso de que en los primeros años de crianza no hubiese lactancia se desarrolla un acompañamiento a la familia devenida en madre, padre y bebx, haciendo foco en todo lo que concierne a lo vincular y a la fusión emocional que generalmente se da entre la mamá y el bebé. Además, también se tienen en cuenta todas las implicancias sociales y culturales que tiene la llegada al mundo de unx niñx: cómo cambian los roles familiares y cómo cambian esas parejas. 

¿Qué significa realmente ser puericultora?

Es una carrera que se basa en la profundización, en la investigación de la lactancia más allá de lo que es el acompañamiento en el puerperio. Qué implica la lactancia, cómo se hace para poder sostenerla, ¿queremos dar la teta o no? ¿Quién nos acompaña para dar la teta? Además, es comprender que la lactancia tiene una implicación comunitaria, social y no puede estar a cargo simplemente de quién desea amamantar. Se necesitan fuerzas de todo tipo para sostener la lactancia. Sin irnos más lejos, las licencias por maternidad son cortísimas y hacen casi incompatible el sostén de dar la teta después de los tres meses cuando todas las recomendaciones nacionales e internacionales hablan de lactancia exclusiva mínimo hasta los seis meses y de continuar en lo posible hasta los dos años de vida como mínimo. 

¿De qué se trata la lactancia? ¿Qué es dar la teta?

Ahora tratamos de no decir más lactancia materna porque sabemos que existe, por ejemplo, la lactancia paterna. Entonces decimos que hay personas lactantes. La lactancia es territorio de mujeres y de otras identidades también. La lactancia no sé qué es pero la “leche de madre”, que es lo que quise exponer en el libro, no es lo mismo que hablar de leche humana. La leche humana es ese componente que tenemos las mujeres mamíferas que amamantamos y que sabemos que es un alimento, de propiedades incalculables, un tejido vivo que tiene beneficios a corto, mediano y largo plazo. La leche de madre es mucho más que la leche humana. Es una leche que sale de una teta que está sexualizada. La lactancia es parte del ciclo reproductivo y sexual. 

¿Por qué creés que se demoniza tanto la lactancia cuando se extiende en el tiempo? ¿Por qué cuesta tanto verla como parte de la sexualidad?

Vivimos en el mundo del revés. La verdad que partiendo del concepto biológico las tetas son para amamantar en todos los mamíferos. Por supuesto que la lactancia es una experiencia sexualizada, pero no estamos hablando del sexo con genitalidad como lo conocemos entre adultos, ni tampoco del sexo heterosexual cis. Estamos hablando de la lactancia como parte del ciclo sexual; y esto quiere decir que tendría que ser trabajada en con la ESI en las escuelas. No puede ser que lxs niñxs sigan jugando con mamaderas y no sepan para qué sirve la glándula mamaria. La glándula mamaria en las mujeres está para amamantar y, después, también para sentir placer pero no solamente en el campo de la sexualidad adulta. Para muchas mujeres la lactancia es placentera hormonalmente ya que se disparan las mismas hormonas que dentro de otros momentos sexuales y es la continuidad directa del parto. Lactancia y parto son un continuum. El embarazo, el parto y la lactancia, están implicados en el mismo ciclo hormonal. Sin embargo, todavía las mujeres tenemos que estar explicando que tenemos sexualidad con nuestrxs hijxs y que eso no quiere decir que les estemos generando un problema a futuro. 

¿A qué te referís cuando hablás de las implicancias que tiene la biografía personal en la lactancia?

La lactancia es otra forma de sexualidad y está atravesada por nuestra biografía. Hay un patrón biológico fisiológico por supuesto, pero a partir de ahí está la historicidad y la biografía personal de esa mujer que, sin duda, si hablamos de lactancia, estamos hablando de su historial sexual y de abuso. Es necesario comprender que cuando una mujer deviene en madre por primera vez y se encuentra con sus tetas al aire y con un bebé chupándole las tetas eso puede movilizar cualquier cosa, sobre todo los lugares más vulnerables. El embarazo y el puerperio son ventanas de sensibilidad psíquicas: hay una transparencia donde todos los duelos que no están allanados y todas aquellas cuestiones problemáticas o conflictivas que han dejado huellas, sobre todo si tienen que ver con nuestra vida sexual, afectiva y vincular, seguramente vuelvan a tener resonancia en el período del puerperio. Cuando hablamos del parto y de la lactancia estamos hablando de genitalidad, solo que el pprimero dura un ratito y en la segunda estamos abriendo una ventana o una puerta que no sabemos hasta cuándo la vamos a poder sostener y donde una parte de los órganos que creemos que son para ocultar están permanentemente expuestos y demandados.

¿Cómo se afronta esa solicitud constante?

 La demanda es “enloquecedora”. Para nuestra práctica, para cómo vivimos y para nuestra cultura la demanda de un bebé va más allá de lo pensable y de lo que podemos poner en palabras, porque es una demanda que no termina a la noche y que de alguna manera nos obliga a corrernos de un montón de lugares de visibilidad social. Y de nuevo, volvemos a los lugares invisibilizados. En parte es como lo que nos pasó a todos la cuarentena. Por eso yo al principio la comparaba con el puerperio, ahora ya no tanto. Pero esa cosa de que volvés a casa y nadie te aplaude, nadie se va a estar fijando si vos limpias bien, si hacés bien la comida, si te encargas bien de tus hijos. Esa es la realidad de muchas mujeres durante todo el año. Entonces ¿qué hacemos? Buscamos ser visibles en las redes sociales, porque en algún lugar tenemos que serlo. Nos empieza a dar incomodidad “solamente” hacerse cargo de dinámicas que tienen que ver con los cuidados, cuando en realidad son las más importantes. 

La lactancia tampoco está considerada dentro de las tareas de cuidado…

El trabajo reproductivo es el que permite después el trabajo productivo. Por eso decimos que la lactancia no es gratis, no es amor, es trabajo no remunerado, es fuerza de trabajo, es ponerle el cuerpo a una situación que hasta podríamos pensar en un valor económico por el enorme beneficio que se le está ahorrando al mercado. Ni hablar de medicamentos, sistema de salud, presentismo, no ausentismo; porque les niñes se enferman menos. 

¿Cómo se hace para conciliar la vida y la lactancia?

La lactancia materna se promociona y está aceptada socialmente. Se promueve y no se acompaña ni se dan herramientas concretas. Es perverso que desde el sistema de salud de los Estados, los gobiernos promuevan algo para lo que no tengo sostén, ni acompañamiento, ni información. No es suficiente con decir “da la teta”. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Cada cuánto? ¿Cómo hago si me duele? ¿Está bien que me duela? No hay un acompañamiento desde lo emocional y desde lo concreto de la información. No basta con leerse un librito, es necesario un profesional específico de lactancia dedicado a mirar una toma completa. Eso no pasa en ningún lado, menos en el interior del país. Entonces, por un lado es la mujer que quiere amamantar, pero al ver que no lo puede sostener termina con la culpa de “yo quería pero no pude”. Y ahí hay una enorme perversión y error del sistema de salud hegemónico porque se vuelve a poner el foco en la mujer, “empoderate, defendé tus derechos”. Y no es responsabilidad de ella. No puede ser un privilegio de quien pudo informarse o contratar a alguien particular.

¿Qué sucede con quien decide no dar la teta?

Puede estar el no deseo de amamantar en un mundo donde aparentemente está bien amamantar. Necesitamos visibilizar el deseo de amamantar, habilitar la pregunta. ¿Queremos dar la teta? ¿No queremos? ¿Encontramos del otro lado profesionales que acompañen esas decisiones? Es importante desmitificar que no hay buenas o malas madres por ninguna práctica, siempre que sea bienintencionada. 

¿Por qué creés no se respeta la Ley del parto respetado? 

 Estar embarazada no es una enfermedad que hay que controlar. No se respeta esta ley porque hay intereses corporativos, pero también usos y costumbres que reproducen lo que se aprendió como nos lo dijeron nuestros maestros. Es una de las leyes más avanzadas que tenemos, donde se pone el protagonismo en el “paciente” y en las usuarias. El sistema médico no está preparado para que el protagonismo sea de la mamá y el bebé. No puede pensar una atención que sea científica basada en la evidencia, pero que a la vez priorice y privilegie la decisión, el deseo y la autonomía de quien tenemos enfrente. En principio tenemos que dejar de llamarles pacientes y eso implica comprender que el embarazo, el parto y la lactancia no son procesos patológicos en sí mismos. Hay que cambiar la forma de atención en las instituciones. Es importante pasar de la medicina de la eminencia a la medicina de la evidencia. Evidencia que tiene que ser compensada con la propia experiencia, con la intuición y con la experiencia profesional. Esto requiere un posicionamiento político e ideológico que obliga a que haya una actualización permanente. La disposición de cambiar las prácticas es muy necesaria. 

¿Cuál es el rol de un compañero o compañerx no gestante dentro de la lactancia? 

El rol de esxs compañerxs es importantísimo. Queremos que estén en la lactancia que no se sostiene con el solo deseo y la información de esa mujer. Es clave que haya otras tareas que estén resueltas; su alimentación, por ejemplo. Es relevante que se entienda el valor y el agotamiento físico-emocional que puede requerir ponerle el cuerpo con esa frecuencia y esa intensidad de día y de noche. No se puede hacer sola. Existen familias monoparentales y lo resuelven bastante bien porque hay una red de sostén. Pero es fundamental que haya otra oreja ahí escuchando. Es muy importante el apoyo para dar la teta. Cuando un hijo llega para lxs dos, es esperable que la otra persona transite momentos de vulnerabilidad. Hay que saber ubicarse, y eso no es fácil por la educación que tenemos. Hay una persona que le pone el cuerpo desde un lugar mucho más corporal, cuerpo a cuerpo con la o el bebé, y hay otra persona que está más en la periferia, cuidando esa escena en lo posible y sosteniendo la cotidianidad si hay otrxs niñxs. 

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