Facundo Castro Astudillo: Fue el Estado

A Facundo lo mataron. Y el asesino es la Bonaerense. Van a intentar desviar la investigación. Pero la verdad es la que sabemos: a Facundo lo mató la policía, lo desapareció el Estado.

Es Facundo. Lo confirmó hoy la familia. Lo mataron. Lo tiraron. Es Facundo. Otra vez, un pibe de 22 años con la vida por delante se cruza con los asesinos de uniforme y ahí se termina todo. Sí, fue la Bonaerense. Sí, fue el Estado. Sí, lo mataron. Como a tantos otros pibes en los barrios. Y después siguen operando en la mentira, el encubrimiento, la pista falsas, los periodistas-cloaca que repiten sus distorsiones. Son unos miserables con armas y uniformes del Estado. Y las autoridades son responsables. Todas. El entramado encubridor lo integran el fiscal Santiago Ulpiano Martínez, el ministro Sergio Berni y el periodismo-cloaca de Pablo Duggan y Germán Sasso. A Facundo lo mató la policía, lo desapareció el Estado.

Empezando por Sergio Berni, el principal encubridor, el que siempre supo la verdad y guardó silencio cómplice. Cada día que pase con Berni ocupando un cargo público y sin ser investigado por encubridor, será una señal clara de complicidad con el delito de desaparición forzada seguida de muerte. Después, el gobernador Axel Kicillof, que nunca mostró interés en el tema como si no le importara un caso de desaparición forzada en democracia, que no mencionó más de dos veces en más de cien días el nombre de Facundo, que no controla, ni supervisa, ni sanciona a ningún policía. Esa policía desapareció y mató a otro pibe en plena democracia. Son la peor lacra, los miserables que manejan el narco y la trata, los que liberan zonas, también matan pibes en los barrios. Son lo peor. Y sus cómplices políticos que los bancan, también. Todos mataron a Facundo.

Que lo sepan: esto es un quiebre. Nunca más vamos a escuchar sus promesas políticas ni a creer más nada. Tanta impunidad. Tanta angustia para Cris, la mamá de Facundo, que se tuvo que bancar ella sola (y todavía lo hace) mentiras, pistas falsas, encubrimiento, un ministro que la llama y le dice: “Su hijo está vivo y lo vamos a encontrar”, prensa que la hostiga como las cloacas de Pablo Duggan y el felpudo policial Germán Sasso, que la llegó a acusar de vínculos con narcos. Son todos basura. Son todos responsables del asesinato de un pibe de 22 años.

Acá se rompió algo para siempre. Acá no les creemos nunca más. Acá no nos vamos a olvidar nunca de la sonrisa de Facundo, de sus sueños, de sus ganas de matear con amigos o de salir de batucada. Esto es un quiebre. Acá no sé cicatriza nunca está herida, vayan sabiendo. Porque mataron a un pibe y encubrieron para cuidarse entre ellos, como mafiosos. Miserables. A donde quiera que vayan, los va a acompañar el estigma de Facundo. Esto no se olvida nunca más. Nunca más.

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